Más conocido como “El Cartógrafo”. Su historia es larga y compleja. Fue integrante de los buscadores del vacío en pleno proceso de conquista española. Recorrió todo el sur de América y ayudó a cartografiar los terrenos ocultos y olvidados que iban quedando a medida que la Orden de la razón se enfrentaba a los grupos mágicos del lugar. Esto ayudó a consolidar el consenso a pesar de la fuerte resistencia que presentaba la cultura nativa.

Se dice que por años intentó encontrar la entrada al legendario reino de la ciudad de los césares, pero después de haber fracasado constantemente, terminó por definirla como una leyenda y nada más.

Con el tiempo, después de que su grupo se transformara en los ingenieros del vacío, se volvió su representante oficial en Chile. Usando su posición guió a la nueva convención a encontrar nodos poderosos y espacios seguros para observar y asentar instalaciones que permitan los viajes a la umbra profunda. Esta búsqueda los guió a los espacios más claros en la cordillera de los Andes y al extremo sur en la antártica. Sus bases se instalaron entre las montañas y en el frío extremo de la patagonia mientras la armada chilena crecía.

Luego de que José se uniera a los altos mandos de los ingenieros del vacío, sus días en la tierra fueron cada vez más escasos. Pasaba principalmente investigando y aprendiendo sobre los constructos tecnócratas en la umbra profunda y consideraba que Chile debería tener un acceso a ellos también.

Al ser el más antiguo de los maestros tecnócratas en Chile, su influencia permitió construir una carrera astronómica en el país y volverlo uno de los puntos más importantes para estudios astronómicos del mundo. Aprovechó los observatorios construidos en el desierto de Atacama para posicionar la base más importantes del los Ingenieros del vacío en el país. Gracias al nuevo enfoque de la Unión, fue posible establecer un punto de acceso entre la base en atacama y la base Copérnico en el lado oscuro de la luna. De esta manera chile se estaba convirtiendo en un referente mundial para empujar el consenso hacia el espacio definido de la ciencia iluminada.

Sin embargo todo cambió en 1999: con el observatorio astronómico de luz visible más avanzado en el mundo recientemente inagurado, José de Moraleda junto a Osvaldo Bitar solían frecuentar la estación Copérnico para tener reuniones con el resto de representantes de la Unión de los que obtenían directrices y consejos, fue en una de esas reuniones cuando ambos se vieron afectados por la anomalía dimensional y desaparecieron ante la tormenta.

Desde ese momento no se ha vuelto a saber nada sobre ellos.