Sergio nació en pleno proceso de dictadura, en dudosas condiciones, criado solo por su padre Osvaldo Pincetti, un agente del Nuevo orden mundial que destacaba por sus habilidades psíquicas con las que interrogaba a detenidos por la DINA, en una lucha directa contra los subversores de ese tiempo.
Desde pequeño su padre le enseñó que la realidad debía enfrentarse con dureza y sin vacilaciones, no importaban los medios, ellos luchaban en una guerra por la realidad misma y el momento que pasaba el país era prueba de ello, estaban en guerra, en la guerra de la ascensión. Su padre siempre le contaba la historia de cómo él lo salvó de los designios de su madre, quien, influenciada por estos grupos sobrenaturales, necesitaba al niño para un sangriento ritual, interrumpido por ellos mientras él todavía era un bebe. Con el tiempo, estas historias fueron moldeando su mentalidad, quien veía en su padre una figura a seguir, pero la fría verdad era que su padre fue un seguidor de la dictadura y reflejaba la brutalidad de ese tiempo en sus propias acciones contra los nefandos y los otros grupos de subversores. A sus 12 años, cuando la tecnocracia comienza su renovación a pedido de Control bajo el liderazgo de Osvaldo Bitar, su padre fue culpado de traición y declarado nefando, los detalles de sus protocolos y procedimientos fueron revelados a las masas para detenerlo y justificar su desaparición en uno de los campos de detención tecnócratas, en una dimensión paralela. Sergio conocía a su padre, sabía que no se aliaría con ningún ser sobrenatural, por lo que con el tiempo comenzó a creer que todo fue un complot de Osvaldo para hacerse paso a la cima del poder de su convención. Por otro lado, al quedarse solo tan joven, pasó a ser uno de los chicos del internado para nuevos reclutas, donde hizo todo lo posible para destacar como agente y ascender entre las filas del N.O.M. en Santiago, lo que con el tiempo lo volvió muy competitivo.
A los 18 años (1996) gracias a sus destacadas aptitudes físicas y su avanzado ingenio en vigilancia, entra como agente de negro en las operaciones de vigilancia en Santiago del N.O.M. 4 años más tarde, después de la anomalía dimensional, toma un nuevo cargo como traje gris en las operaciones de vigilancia en la ciudad, junto a un renovado grupo de jóvenes, donde aprovechó su posición para escalar más en la pirámide de poder, ahora que Osvaldo Bitar había desaparecido, volviéndose el rival principal de Victoria. Desde ese momento, durante los siguientes 20 años enfrentó varias amenazas exitosamente, lo que lo convirtió en el director de operaciones de vigilancia, como parte de la metodología operativa del N.O.M.
Sergio heredó el punto de vista duro de su padre, pero al estar en una nueva era lo maneja más cuidadosamente. Su tenacidad e intolerancia ante los subversores que manipulan las mentes de los manifestantes, han logrado que sus misiones den grandes frutos, siempre leal a la tecnocracia y sus superiores, sin embargo, nunca ha dejado su búsqueda acerca de su padre. Esto lo lleva a sospechar sobretodo de Victoria, con la cual chocan bastante dado sus métodos. Actualmente está a cargo de los equipos de choque que capturan, convierten o silencian grupos sobrenaturales en la ciudad, además de las operaciones de infiltración junto a Victoria, en una carrera constante por obtener el liderazgo de la convención donde cree poder resolver el misterio de la desaparición de su padre. Lo que muy pocos saben es que él es realmente el hijo de Marisol.