Osvaldo, quien ya dudaba de los métodos tecnocráticos cuando el país perdió la democracia, comienza a declarar abiertamente la influencia de nefandos en la tecnocracia. Antes de que pudiera saber quienes estaban realmente atrás de la corrupción, su hijo y su mujer mueren en una redada contra subversores en un giro imprevisto de los hechos, lo que Osvaldo capta inmediatamente como una amenaza ante sus declaraciones.
Entendiendo el mensaje, Osvaldo retira las denuncias y esconde sus intenciones hasta que su nieta, ahora huérfana, cumpla la edad suficiente para protegerse sola, en el intertanto le enseña a ser una iluminada del N.O.M.