Parte del plan de Oxenius y su maestro era mantener las políticas neoliberales que generaban muchas ganancias a costes muy altos de calidad de vida y dignidad de las personas en el país. Esto le garantizó a Oxenius un puesto influyente en Sudamérica y retomar conexiones con la DPE, a pesar del desacuerdo con su compañero Osvaldo, quien seguía sospechando de la convención y su corrupción interna.