Macarena es una mujer ruda y de pocas palabras, fue criada sólo por su padre, luego de que su madre fuera cruelmente asesinada junto a sus hermanos mayores cuando ella todavía era pequeña.

Su padre, Federico Esposito, un ex militar entrenado en panamá y miembro activo del frente patriótico Manuel Rodríguez, siempre se destacó por su gran habilidad con las armas, tanto para usarlas, como para repararlas y modificarlas, por lo que siempre estaba en relación con el bajo mundo de Santiago que solicitaba de sus servicios, con lo que conseguía recursos para vivir y mantenerse  a él y su hija. Llegó incluso a hacer tratos de neutralidad con señores vampiros para combatir juntos a la tecnocracia.

Macarena en cambio logró tener una mejor vida, a pesar de su situación clandestina, el dinero de su padre le permitió estudiar en colegios subvencionados y los contactos de su familia proveían de las tapaderas necesarias para que no la reconocieran como hija del buscado Federico, a cambio, ella fue aprendiendo de los valores de la casta de guerreros que se había formado en nombre de la libertad y la patria durante la historia de Chile, y con el tiempo incluso terminó estudiando ingeniería mecánica en la Universidad de Chile.

Macarena se volvió una de las alumnas más deestacadas de su generación, claramente la influencia de su padre le daba ciertas ventajas para desenvolverse en estas áreas, pero estando dentro de la universidad, descubrió una extraña conspiración. Se dio cuenta de que algunos miembros (Profesores e investigadores) de la facultad trabajaban en proyectos secretos para producir su propio armamento, y que buscaban eliminar la competencia que existía en las calles, esto incluyendo la de su Padre. Al estar al tanto de esto, temió por su vida y su futuro, así que aprovechó su ventaja para darle los nombres de las personas involucradas en esta conspiración a él y sus socios, de manera que ellos se hicieron cargo del asunto durante los años.

A la edad de 22 años, su padre es asesinado frente a lo que ella visualizó como un androide o cyborg, tal como su padre le contaba en las historias de él y sus amigos, lo que deja a Macarena sola y vulnerable. Frente a la sospecha de haber sido descubierta por el grupo en la universidad, decide abandonarla a pesar de ser una de las mejores alumnas. A partir de ese momento se quedó solo con los conocimientos que aprendió en la universidad y los de su padre, pero gracias a los contactos de su padre, llega un viejo amigo de la infancia, Guillermo Mano brava, quien la acoge y le explica que su padre era miembro de los Húsares de la Muerte, su título era el de Cráneo de Hierro, y la lleva por la senda de la magia, pero siempre ligado al bajo mundo que ella estaba acostumbrada. 

Con los años y la alianza con Guillermoo, los antiguos clientes de su padre recurrieron a sus servicios nuevamente, y como Macarena necesitaba subsistir, comenzó a tomar los encargos bajo el apodo de su padre Cráneo de Hierro. Sabía perfectamente cómo era ese oficio, pero con el tiempo, su cercanía con la tecnología, la ingeniería y sus nuevos conocimientos arcanos, las armas fueron aún mejores, por lo que sus servicios se volvieron mucho más exclusivos y demandantes. A medida que pasaba el tiempo y por su inquietud intelectual, Macarena no solo dominaba la mecánica de las armas, sino que ahora sabía mecánica automotriz, robótica y otras habilidades tecnológicas. Por lo que comenzó a diversificar su rubro. Lo que la llevó a tener un nombre no solo en el bajo mundo de Santiago, sino que también entre los eutánatos. 

Recientemente, en abril del 2020, el ataque a la base principal de los húsares en El Salto, dio las alarmas para que el grupo se escondiera de la presencia tecnócrata, dado que sus negocios eran tan delicados, Strozzi decide darle refugio al grupo, esperando poder conocer sus secretos. Esto la llevó a tener un contrato de exclusividad con el reconocido mafioso Don Strozzi y ser nombrada por los Húsares de la muerte como su armera oficial. Bajo su lujosa mansión ella y su equipo se mantienen escondidos de la presencia tecnocrática, pero el asalto constante que están teniendo en la ciudad los vampiros ha requerido mucha demanda de armas, así que Strozzi aprovechando la situación, logró convencer a Macarena de que habilitara sus “armas personalizadas” para ellos también y así juntos combatir a la segunda inquisición. Macarena a pesar de la advertencia de sus mayores y de los eutánatos, decide ayudarlo, algo que su padre nunca habría aprobado si estuviera vivo y que su compañero Guillermo mira con malos ojos.