Christopher Marshall llamó la atención de Mónica el año 2000, cuando mostró su despertar después de que intentaran destruir a su familia en un juego político de las defensas armadas, inculpándola por los abusos de derechos humanos en dictadura con pruebas falsas para encubrir grupos más poderosos. Christopher, siendo miembro de la elite de las fuerzas armadas y teniendo estudios políticos internacionales, logró revertir las pruebas en contra de su familia, encontrar a los verdaderos culpables y hacerse con toda su fortuna.

La mezcla de habilidad política y entrenamiento militar lo convirtieron en el candidato perfecto para las nuevas filas de Asociados del Sindicato que Mónica necesitaba.

Actualmente su trasfondo en las fuerzas de orden del país lo deja a cargo de la supervisación de alianzas, manejos de influencias y persuasión de los contactos del Sindicato, como líder de la división legal. Entre sus funciones principales está vigilar la relación secreta de F.A.S.T. con la Unión Tecnocrática, infiltrado como miembro del ministerio de defensa nacional, financia y ofrece tecnología al grupo a cambio de sus informes mensuales.