El doctor Berríos Sagredo poseía una gran habilidad con la manipulación de compuestos químicos cuando fue reclutado por la tecnocracia antes de la dictadura, sin embargo su pasión era la manipulación de emociones humanas, dado que se sentía muy culpable por su gusto por las personas de su mismo sexo. Participó activamente en la dictadura fabricando Gas Sarín y otros compuestos capaces de anular las habilidades mágicas de los mago subversores, como parte del proyecto Andrea para la DINA, donde conseguía sujetos de prueba para sus avances científicos. Sin embargo sus actos no pasaron desapercibidos para la sociedad durmiente, quienes terminaron buscándolo para acallarlo para siempre. Debido a estos problemas su laboratorio fue cerrado y tuvo que emigrar a Uruguay donde fue contactado por los tecnócratas para darle la oportunidad de seguir viviendo a cambio de continuar con sus investigaciones para los progenitores.

Fue después de que usaran un clon para simular su muerte que fue trasladado al centro de Biotecnología y Bioingeniería de la Reina. No le importó, pues ve a todos los seres vivientes como sujetos de estudio y con el tiempo logró suprimir por completo las emociones en su persona mediante un complejo tratamiento de drogas químicas. Para él, todo está sujeto a estudio y no tiene reacciones emocionales. Ahora trabaja dirigiendo el laboratorio subterráneo, vigilando las investigaciones de la Unión y cumpliendo con los encargo que le hacen, principalmente de clones y drogas.