Perteneciente a una familia de gran influencia en Chile, nieta de Osvaldo Bitar, la fortuna que su familia acumuló durante la dictadura militar le permitió entrar a círculos de poder y educación privilegiada donde alcanzó la iluminación. En su afán de unificar a la sociedad nacional tras la evidente división política, trabajó limpiando la imagen que sus predecesores tecnócratas dejaron en el país dada sus cuestionables prácticas- Guiada en su inicio por su abuelo, él siempre habló de nefandos que se infiltraron hasta los círculos más íntimos en la tecnocracia previo y durante el golpe militar, le enseñó a jugar de manera muy sutil ya que sus seres queridos siempre iban a estar en riesgo. Fue ascendida hace unos años como directora de asuntos generales en la Gran torre de Santiago para encargarse de los temas modernos que afectan a la sociedad como la paridad de género y el desarrollo sustentable, pero espera educar a los futuros agentes con los valores renovados de la tecnocracia. De desplante seguro, ojos oscuros y pelo negro, da la impresión de tener unos 40 y algo, siempre está acompañada de su asistente quien es experto en tecnología. Generalmente choca con los valores tradicionales del círculo interno pero está ideando una estrategia para hacerse un espacio entre ellos a largo plazo.
Victoria oculta en su hogar un pequeño laboratorio al que nadie más que ella y su asistente personal pueden entrar, las pocas cámaras del lugar muestran una entrada similar a las que se arman en cuarentena y la veces que se ve Victoria entrando lo hace con unos trajes especiales que parecen estar preparados para evitar cualquier tipo de infección, además, de vez en cuando se ve entrar y salir con maletas selladas y medidas de seguridad extra.