De origen germánico, sus abuelos llegaron a Chile después de la inmigración alemana para poblar los pueblos del sur en 1860. Entre ellos viajó un aquelarre de los Valdaermen, los artesanos de runas nórdicas, quienes miraron con malos ojos la unión verbena con las tradiciones mapuches en el sur dado los secretos oscuros que existían entre sus prácticas, por lo que intentaron mantener sus propias costumbres mágicas alejadas de ellas en post de protegerla de la influencia del wallmapu.

Hendrik nació y creció en una familia muy conservadora que prohibió las relaciones con indígenas. Sin embargo la curiosidad fue superior en él. Tenía 8 años cuando conoció a una Machi quien le enseñaría los secretos prohibidos para atraer su atención. Después de que ella se ganara su confianza, terminó infiltrándose en la familia y quemando la finca en lo que sería parte de los actos del alzamiento indígena de 1881. Desde ese entonces Hendrik no sería el mismo, su familia lo perdió todo, la venganza y el rechazo hacia esos grupos marcó su camino para siempre y escapó de ahí antes de que fueran a asesinarlo, aunque nadie lo siguió.

Fuera de su hogar fue acogido por otros verbenas inmigrantes, donde aprendió magia pero también un propósito, le dijeron que todo el sufrimiento por el que había pasado lo volvieron más fuerte, y si seguía ese camino, podría volverse muy poderoso. Cuando Hendrik aceptó su destino supo que el grupo que lo acogió fue la llamada secta Bahari.

Completamente convencido en que estaba destinado a volverse cada vez más poderoso, parte una una sutil campaña para robar los secretos de los mapuches, poniéndolos en contra de sus mismos compañeros Verbenas de las tradiciones. Viajó desde el sur influyendo a otros aquelarres, buscando seguidores y simpatizantes con la causa Bahari. Lo apodaron “El patrón” porque ofrecía su poder y protección para enfrentar a la tecnocracia y los grupos extremistas inquisidores que atacaban a los pueblos más aislados, a cambio simplemente de más conocimiento, seguidores y secretos que le ayudaran a volverse más fuerte. Muy pocos se atrevían a seguir sus pasos ya que sus métodos eran extremistas y brutales.

Entre los aquelarres que ayudó se encuentra el de los Calquín, en Vichuquén, donde él y la secta ayudaron al grupo para evitar su extinción en las manos de la inquisición. Ahí conoció a la bruja más prometedora del lugar, con la que tuvo una relación de la que nació su hija.

Fue en 1915 cuando conoce a un miembro del círculo de Hierro, quien había escuchado de él y el niño que había sobrevivido ante la masacre mapuche. Él lo convenció de que permanecer ahí con las otras Baharis lo terminarían debilitando, le mostró que el wallmapu ocultaba más poder del que creía bajo la figura de lo que ellos llamaban “La gran sierpe” y le comentó de alguien que conocía al respecto en el centro de la ciudad, así que decidió dejar a su amante y su hija para seguir su propio camino junto al círculo de hierro.

Decidido a encontrar los rituales secretos para invocar a Treng treng, el espíritu al que los mapuches llamaban “la protectora serpiente de la tierra”, siguió las pistas pasadas que lo terminan trayendo hasta Santiago, donde conoce al culto de los últimos K’llashaa. Al conocer sus motivaciones decide ayudarlos pero solo para encontrar fuentes de mayor poder, no tiene ningún interés en acabar con la vida del planeta, solo los utiliza para su propio beneficio.